Benjamin Biolay, nuevos aires en la música francesa
Hoy os quiero presentar a nuestro nuevo colaborador. Sus gustos musicales van rondando por cualquier ámbito que escape a lo comercial y a cualquier producto creado con el único fin de agradar a las masas a la ligera. Bastante entendido en música francesa por su interés y por su propia vida, Alfonso (aka Krusty) nos trae hoy para estrenarse un poco sobre la vida y obra de Benjamin Biolay además de una pequeña crítica a la música barata, comercial y poco elaborada. Sin más os dejo con su colaboración que, seguro, no será la última:
No es ninguna novedad el hecho de encontrar un artista del país vecino que pueda encandilar o cambiar el concepto actual de música. Sin embargo en un tiempo en el que predomina la rima fácil y el mensaje vacuo es de agradecer encontrarse con Benjamin Biolay aunque sea por pura casualidad cibernética. Y no es de extrañar ya que los que seguimos con suma atención el devenir musical del país galo nos llevamos las manos a la cabeza ante tanto rap interracial, tanto mensaje egocéntrico y tanta copia de la música anglosajona más pobre y comercial.
El proceso de estupidez mental que nos quieren inculcar viene, como todos sabemos más que de sobra, de la tele y, lamentablemente, de la música. Aun así, tengo el pleno convencimiento de que se puede ralentizar. No obstante hay que esforzarse en fomentar un poco de esa música tan poco convencional que roza y abraza tintes poéticos y creativos fuera de lo común. Por eso he elegido a Benjamin Biolay para estrenarme en esta web (gracias Bowie por haberla creado).
La música de Benjamin Biolay se puede sintetizar en la canción que da título a su penúltimo disco “A l’origine” (2005): se trata de una invocación poética cargada de oscuras imágenes surrealistas propias de los poetas franceses de finales del siglo XIX y de principios del siglo XX como Paul Eluard, Aragon o el mismísimo Paul Verlaine. La larga duración de esta bella canción no cansa sino que descansa de la vulgaridad de la música actual. Asimismo, esta canción muestra una emotiva carga humana y un dionisiaco final que hace estallar toda esa energía canalizada entre versos, rimas y ritmos variados.
La temática de las canciones de Benjamin Biolay es de lo más ecléctico: en su primer disco “Rose Kennedy” (2002) compone una serie de canciones que curiosamente giran en torno a la figura del famoso presidente americano asesinado en Dallas en 1963. En su siguiente disco se centra en apoyar a su actual exmujer en una bella travesía de canciones melodiosas arropadas en piano.”A l’origine” es su obra más personal e intimista que mejor sintetiza su calidad musical. Acusado de bocazas, engreído y eso que denominan hoy como “persona difícil”, la calidad musical y poética de este cantante y compositor lionés se basa en las innumerables colaboraciones que ha hecho para otros artistas del hexágono tales como el disco “Salle des pas perdus” (2000) escrito y compuesto para su hermana Coralie Clément (de la que hablaremos otro día), la bellísima canción “Dans mon jardin d’hiver” perteneciente al aclamado disco “Chambre avec vous” (2000) del mítico Henri Salvador y tantas otras colaboraciones y composiciones.
Es evidente que la influencia del mítico Serge Gainsbourg está más que presente en las canciones, composiciones e interpretaciones de Benjamin Biolay, sin embargo este último se atreve a coquetear con otros sonidos más complejos que la balada susurrada del genial Gainsbourg.
Señalar como anécdota que el joven Benjamin Biolay se atrevió a criticar en un lamentable estado de embriaguez a artistas tan destacados y conocidos en Francia como Bénabar, ya que, según su criterio, empobrecen el estado de la Chanson Française. Posteriormente declaró lamentar esta situación y expresar que todas sus declaraciones nacían de su fuerte compromiso de consumidor y espectador musical.
En 2007 publicó su nuevo disco “Trash yé-yé”. Se trata de un apéndice de su anterior disco y mezcla sentimientos tan diversos como el amor y el dolor en una misma canción bien arropados de una orquestación propia de la música clásica. Cabe destacar llegados a este punto que Benjamin Biolay ganó dos premios en música clásica en 1990. No obstante el tono melodioso de Spleen de Paris así como sus letras intimistas y desgarradoras hacen que este nuevo disco de Benjamin Biolay sea para degustar entre dos tal como él hace en sus vídeos (“Dans la Merco Benz” o “Laisse-aboyer les chiens”) con su nueva musa, la actriz Julie Fayard.







